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Metabólico8 min de lectura

Tirzepatida: el agonista dual GLP-1/GIP y cómo actúa sobre el metabolismo

Resumen

Cómo la Tirzepatida activa a la vez los receptores GLP-1 y GIP, qué hace eso con la secreción de insulina ligada a la glucosa y qué muestra la evidencia preclínica respecto a la composición corporal.

¿Qué es la Tirzepatida?

La Tirzepatida (LY3298176) es un péptido de 39 aminoácidos que funciona como agonista dual de los receptores GLP-1 (péptido similar a glucagón tipo 1) y GIP (polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa). Su esqueleto parte de la secuencia del GIP nativo, al que se le introdujeron modificaciones que le dan también actividad sobre GLP-1R. Lleva un ácido graso C20 (diacilo) unido a una lisina en la posición 20 mediante un espaciador; esa modificación permite que la molécula se una a la albúmina sérica y prolonga su vida media plasmática hasta unos 5 días en modelos preclínicos, lo que hace posible una administración semanal. Con un peso molecular cercano a 4,810 Da, es el primer péptido de su clase que reúne actividad GLP-1 y GIP en una sola molécula con potencia clínicamente relevante sobre ambos receptores.

El sistema incretínico: GLP-1 y GIP

El llamado efecto incretina —la insulina se secreta en mayor cantidad cuando la glucosa llega por vía oral que cuando entra por vía intravenosa— depende de dos hormonas: GLP-1 y GIP, que entre ambas explican hasta el 70% de la secreción de insulina postprandial. El GLP-1 lo liberan las células L del íleon y el colon en respuesta a los nutrientes; activa el GLP-1R en las células beta del páncreas y potencia la secreción de insulina dependiente de glucosa, y además frena la secreción de glucagón, enlentece el vaciamiento gástrico y favorece la saciedad a nivel central. El GIP procede de las células K del duodeno y activa el GIPR en las células beta, potenciando igualmente la secreción de insulina; la diferencia es que no suprime el glucagón y sí actúa de forma directa sobre el tejido adiposo, donde favorece la captación de lípidos y, posiblemente, la termogénesis. Al combinar ambas señales, la Tirzepatida apuesta por la complementariedad de las dos vías.

Mecanismo de acción sobre las células beta pancreáticas

Dentro de la célula beta, la Tirzepatida activa de forma simultánea el GLP-1R y el GIPR, dos receptores acoplados a proteína Gs. Esa activación dual eleva el AMPc intracelular de manera aditiva, y posiblemente sinérgica, lo que pone en marcha a PKA y a Epac2 (Exchange Protein directly Activated by cAMP). La PKA fosforila los canales de potasio sensibles a ATP (KATP) y los canales de calcio dependientes de voltaje, con lo que facilita la despolarización y la entrada de Ca2+ que la exocitosis de los gránulos de insulina necesita. Epac2, por su parte, favorece la salida de Ca2+ desde los reservorios del retículo endoplásmico. En islotes pancreáticos aislados, la Tirzepatida generó una secreción de insulina dependiente de glucosa bastante mayor que la de los agonistas selectivos de GLP-1R o de GIPR por separado, lo que respalda el sentido del agonismo dual. Y hay un detalle clave de seguridad: el efecto es estrictamente dependiente de la glucosa. En normoglucemia, el AMPc por sí solo no basta para disparar la exocitosis, de modo que existe un freno intrínseco frente a la hipoglucemia.

Efectos sobre el tejido adiposo

Lo que distingue a la Tirzepatida de los agonistas selectivos de GLP-1R es su acción directa sobre el tejido adiposo a través del GIPR, receptor que se expresa tanto en adipocitos blancos como pardos. En los adipocitos blancos, la señal del GIP estimula la lipogénesis y la captación de ácidos grasos después de las comidas; visto así, parece ir en contra de la pérdida de peso. Pero hay estudios recientes que apuntan a otra lectura: ese efecto ayudaría a que los lípidos se almacenen donde conviene, en el tejido adiposo subcutáneo (metabólicamente más seguro), en lugar de acumularse de forma ectópica en hígado y músculo. En el tejido adiposo pardo y beige, activar el GIPR sube la expresión de UCP1 y la termogénesis, lo que suma al gasto energético. La calorimetría indirecta en ratones tratados con Tirzepatida arrojó un aumento del cociente respiratorio compatible con una mayor oxidación de carbohidratos.

Regulación central del apetito

La Tirzepatida reduce la ingesta de alimentos por vías centrales que dependen del GLP-1R en el hipotálamo y el tronco encefálico. Al activarse el GLP-1R en el núcleo del tracto solitario (NTS) y en el área postrema, baja la motivación por comer y aparece la saciedad. En modelos preclínicos, la neuroimagen funcional mostró que la Tirzepatida atenúa la activación del hipotálamo lateral (el centro del hambre) y del nucleus accumbens (el de la recompensa) ante estímulos alimentarios. El papel del componente GIP en este punto está menos claro: el GIPR se expresa en algunas poblaciones neuronales del hipotálamo, pero todavía se investiga hasta qué punto interviene en la señal de saciedad frente a su papel en el gasto energético. De hecho, los agonistas selectivos de GIPR no reducen la ingesta de forma significativa, lo que sugiere que el efecto anoréxico de la Tirzepatida proviene sobre todo del componente GLP-1.

Efectos sobre el hígado y la esteatosis hepática

Bajar la grasa intrahepática es uno de los resultados más constantes de la Tirzepatida en modelos preclínicos. En ratones con esteatosis hepática inducida por dieta alta en grasa, redujo los triglicéridos hepáticos entre un 50 y un 65% tras 8 semanas de tratamiento. Entre los mecanismos propuestos están la menor lipogénesis de novo en el hígado (por inhibición de SREBP-1c), una mayor beta-oxidación de ácidos grasos, la reducción del flujo de ácidos grasos libres que llegan al hígado desde el tejido adiposo visceral (gracias a un mejor almacenamiento en el adiposo subcutáneo) y una mejor sensibilidad hepática a la insulina. La histopatología hepática mostró menos balonamiento de los hepatocitos, menos inflamación lobular y, en modelos de NASH avanzada, una tendencia a la reducción de la fibrosis perisinusoidal.

Farmacocinética y perfil de seguridad

Gracias al ácido graso C20, la molécula se une de forma no covalente a la albúmina sérica; eso reduce su filtración renal y la degradación por DPP-4, y el resultado es una vida media de unos 5 días. Tras la inyección subcutánea, la Tirzepatida alcanza la Cmax entre las 8 y las 72 horas. Su perfil de seguridad preclínico encaja con el de los péptidos incretínicos: los efectos gastrointestinales (náusea, vaciamiento gástrico más lento, diarrea) son los más comunes y, por lo general, dependen de la dosis y resultan transitorios. En estudios de carcinogenicidad a 2 años en ratones se vio un aumento de tumores de células C tiroideas a dosis suprafarmacológicas; se trata de un efecto de clase de los agonistas de GLP-1R, ligado a la expresión de GLP-1R en las células C del tiroides de los roedores, una expresión que no se repite en primates ni en humanos.

Perspectivas de investigación

La Tirzepatida amplió el horizonte de la investigación metabólica al mostrar que el agonismo dual GLP-1/GIP rinde más que el agonismo selectivo de GLP-1R. Hoy se está evaluando en modelos de apnea del sueño asociada a obesidad, insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada, enfermedad renal diabética y NASH con fibrosis significativa. Compararla de forma directa con la Retatrutida (triple agonista) en modelos preclínicos equivalentes ayudará a saber si añadir el componente glucagón aporta un beneficio adicional sobre el agonismo dual. Que la Tirzepatida esté disponible como péptido de investigación facilita explorar de manera independiente estas y otras aplicaciones metabólicas.

Referencias
  1. Coskun T, et al. "LY3298176, a novel dual GIP and GLP-1 receptor agonist for the treatment of type 2 diabetes mellitus." Mol Metab. 2018;18:3-14.
  2. Willard FS, et al. "Tirzepatide is an imbalanced and biased dual GIP and GLP-1 receptor agonist." JCI Insight. 2020;5(17):e140532.
  3. Finan B, et al. "Unimolecular dual incretins maximize metabolic benefits in rodents, monkeys, and humans." Sci Transl Med. 2013;5(209):209ra151.
  4. Jastreboff AM, et al. "Tirzepatide once weekly for the treatment of obesity." N Engl J Med. 2022;387(3):205-216.
  5. Frías JP, et al. "Tirzepatide versus semaglutide once weekly in patients with type 2 diabetes." N Engl J Med. 2021;385(6):503-515.
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